Siempre acelerada llegaba a buscar consejo al Profe Juan, él con la tranquilidad que la sapiencia y la experiencia otorgan me decía que entendía la complejidad del asunto y me escuchaba mientras un chorrero de palabras salían de mi boca: La angustia, la preocupación, la responsabilidad, la rabia, la impaciencia, el acelere que pareciera ligado a resolver en el término de la distancia se estrellaban entre sí mientras narraba los sucesos que me habían matado un par de neuronas de puro estrés. Él, muy pausado, me dejaba hablar hasta que por fin, libre del peso de las palabras, recobraba el aliento. Era entonces cuando me contaba la historia de cómo la Corte había proferido esta o cual sentencia y me decía que en ella podía encontrar respuestas a la mayoría de mis afanes. Tal vez la mayor enseñanza que me dejó sin imaginarlo fue la tranquilidad y mesura con que meditaba y resolvía cada una de las preocupaciones jurídicas que llegaban a sus manos. Esa mesura que su tono de voz y algunos años me han permitido experimentar someramente me recuerdan la importancia de pensar cada uno de los afanes de la vida sin afán, dando el tiempo y el espacio a cada uno, con responsabilidad, con valentía, con justicia, con disciplina, al punto que espero, parafraseando al profe Mauricio, hacer de mi vida lo que las contadas charlas que tuve con el Profe Juan quisieron para mí, no sólo como profesional, sino como la eterna estudiante que debo ser, como quien sigue los pasos de uno de los grandes entre los grandes.
“La canción de Pablo Escobar”
He vuelto a escuchar a Kurt Cobain y Nirvana, supongo que el ser humano no puede evitar semejante festín de melancolía, sin embargo, la mía no puede considerarse como una tristeza vaga y profunda en términos de la rae, o llena de apatía y desencanto grunge, la verdad, ni siquiera mi remembranza de lo que considero mi sonido de los noventa es melancólica, en realidad está llena de carcajadas, conversaciones con mi hermana, mi mamá y obviamente “la canción de Pablo Escobar”.
Cuando Ángela y yo cantábamos the man who sold the world en la versión de Nirvana unplugged mientras bordábamos con mi mamá manteles e individuales por pura diversión ella se quedaba pensando y nos preguntaba quién cantaba y qué decía la canción. En ese momento empezamos a traducir algunas frases, las que nos sabíamos y tarareábamos sin cesar, hasta que decidimos revisar la letra y en nuestro corto inglés tratar de traducirle la canción.
Después de lograr que se hiciera una idea con muchas explicaciones encontradas de nuestra parte y otro tanto de no sé, nos quedamos mirándola preguntándonos si tanta traducción literal deshilvanada había servido de algo, entonces ella respondió con tranquilidad y espontaneidad: ”el hombre que vendió al mundo” suena como a una canción sobre Pablo Escobar.
Desde entonces, el hombre que vendió al mundo amenizó nuestras jornadas de bordado por muchas tardes, mi mamá nos pedía que la pusiéramos y aunque nunca la cantó le gustaba oirnos cantarla, decía que nos envidiaba esa capacidad de hablar, cantar y bordar sin equivocarnos en ninguna de las actividades que realizábamos simultáneamente. Yo siempre he envidiado su capacidad de ser madre, amiga, mujer, esposa, jefe, terapeuta, hermana, hija, sin descuidar ningún aspecto de su vida más que su sueño y su descanso.
Extraño ese espacio de conversación libre, igualitaria, cómplice, pero no con tristeza, sino con la alegría de haber tenido ese tiempo cuando las vacaciones eran eternas, la vida andaba despacio y había tiempo para desentrañar la letra de una canción. Esos momentos forjaron mi vida y mi carácter, eso y la ausencia de un dedal.
you are who you are no matter your mix or parts.
(Fuente: chotpot, vía misspixnmix)
Adoptándonos
Hoy por fin pude exhalar parte de la ansiedad de lo que parece ha sido una eternidad pero en realidad han sido un par de semanas de proceso de adopción.
La decisión de optar por un animal de compañía me ha rondado por muchos meses pero hasta ahora empieza a materializarse con un formato de adopción y los primeros correos electrónicos con fotografías y sugerencias de acuerdo a mi estilo de vida e inexperiencia en el cuidado de gatos.
Hay mucho por contar y decir, pero hoy opto por la concreción y economía en las palabras; diré entonces que un gato me resulta un buen animal de compañía, pero sólo hasta ahora me percato que yo sola no soy buena compañía para un gato y que si quiero que nuestra vida juntos sea feliz y enriquecedora como la imagino necesitará un amigo permanente mientras trabajo, estudio e interactúo con otros humanos.
En realidad, parece que yo voy a ser adoptada por unos compañeros de vida gatuna que les hace falta una humana que los cuide y les proporcione vacunas, alimento, amor y compañía adicional a la que se profesan. Nunca me sentí tan solitaria como hoy.
Por otro lado, lo que ocurre es que trabajo mucho y dos gatos se harían compañía y serían felices si los adopto y respeto esa conexión preexistente.
Para no caer en emo-tividades concluí que en realidad nos estamos adoptando mutuamente, la personalidad de un gato no da para alienarlo y someterlo a un estilo de vida que no acepte y mi personalidad no me permite creer que pueda ser adoptada a estas alturas de la vida y por un par de gatos. Esperaré el momento de la tan anhelada visita donde ellos y yo nos conoceremos y decidiremos si hacemos click o no. Si es así, seremos felices juntos como en cualquier relación entre mamíferos, con los altibajos propios de una vida con mascotas, si no, seguiré mi camino y ellos esperarán otra candidata que tenga la química adecuada.
Tal vez sea el golpe de ver que mi estilo de vida no favorece la tenencia de mascotas o un dejo de reticencia de la cuidadora de mis candidatos, pero a estas alturas del proceso no sé si este apartamento vaya a resonar con ronroneos de confort en un futuro cercano. No quiero forzar las cosas, que sea lo que resulte mejor para todos.
Disclaimer-spoiler
Tiendo a ser redundante y repetitiva. Antes lo describía como un rasgo de personalidad cantaletosa cuando mis palabras no tenían eco en las acciones de los otros o las cosas no salían como quería. No tan pronto como hubiera querido me di cuenta que la redundancia le quita momentum a lo que digo o lo que hago y que casi todos los acontecimientos que me rodean están fuera de mi control, repita o no repita la cantaleta.
Luego de un tiempo, descubrí que la repetitividad es una tendencia en mí que no necesariamente hace parte de mi esencia y es posible superarla. Poco a poco la he ido dejando de lado a la par que descubro los beneficios de una redundancia estratégica. Como profesional con cargos que dependen de mis directrices he desarrollado lentamente esa repetitividad estratégica. Por ahora no me resulta un logro, pero me complace saber (¿creer?) que jodo menos que antes, que jodo menos que otros en mi lugar y que a la larga soy más efectiva.
En otros campos de mi vida la redundancia no es el primer paso para lograr un efecto determinado sino el producto de la circularidad de pensamientos y retos permanentes. A veces me siento como un perro persiguiéndose el rabo en infinitas persecuciones circulares sin percatarse de su inutilidad, o percatándose pero sujeto a la fatalidad de no sentir que se pueda hacer algo distinto.
Casi todos los círculos viciosos me resultan nocivos, pero la redundancia de pensamientos no necesariamente me resulta negativa, ahora la veo más como una alerta, si mi mente se transforma en un perro que se persigue infinitamente el rabo pues ese punto debe llamar mi atención y amerita hacer algo al respecto.
Estos días he tenido al menos tres pensamientos que se persiguen el rabo infinitamente mientras duermo o estoy despierta, se turnan o se estrellan uno contra el otro y se ponen en pie para seguir en las mismas. Los próximos posts probablemente resulten en una forma de ponerle collar al perro para que dé máximo una vuelta en su intento por cazarse la cola y luego halado por su dueño cae sentado y cesa en su persecución maníaca, siguiendo su camino.
Pueda que el lector se encuentre con lugares comunes y hasta con parte de otros escritos, en ese caso procure no desanimarse, piense que la redundancia se hizo evidente y que por una razón particular el tema vuelve al ruedo, si quiere analice los contextos y descubra la novedad del tema traído a colación. Si todo eso le da pereza, limítese a leerlo sabiendo que repito algunas cosas de forma inevitable, en últimas, opte por no pararle bolas y espere mi próximo post sobre el proceso de adquirir una nueva mascota.
Sin embargo, no sobra que el lector recuerde que hay muchos temas que se siguen repitiendo sin cesar a lo largo de la vida de cualquier persona: el miedo, la muerte, la vida, la familia, el peso, el amor, el desamor, la soledad, el éxito, el coraje, la amistad, la diplomacia, las medias, y así sucesivamente. Evidentemente yo no soy la excepción. Como todo ser humano caigo en lugares comunes, pero con cada década, con cada experiencia y con cada etapa de la vida cada uno trae su profundidad y una problemática distinta. El esfuerzo de quien escribe está en presentar los temas de siempre desde la perspectiva actual de quien la vive y de mostrarle la novedad al lector, que no es el mismo perro persiguiendo la misma cola, o que a lo mejor sí pero de una forma distinta. Puede que valga la pena ver la diferencia.
Cuénteme si se queda a averiguarlo, o si se muere por saber si ya tengo mascota.
Hoy
Desde hace un par de meses decidí darme mi propio tiempo y espacio para digerir los dos últimos años y a la luz de las experiencias de esa época darme un espacio para mí. Gran parte de ese tiempo lo invertí en reflexión y autoanálisis. Concluí que ese tipo de ejercicios deben realizarse a lo largo de toda la vida, pero ahora más que obligatorios, eran un balance tardío para recapitular y por qué no, retomar algunos proyectos dejados de lado.
Pensé mucho en mi saxofón, mi amor por la lectura no ligada a mi trabajo, mis amigos de verdad y sobre todo en mí, en la persona que soy más allá de las actividades que me gustan y realizo.
De tanta pensadera me ha quedado el lanzarme al ruedo a la vida con menos libreto que antes pero más reflexión; y eso me ha hecho feliz, casi feliz. Sin embargo, el temita de siempre estaba arrumado intencionalmente, ese pequeño detalle que había sido mal abordado por décadas, al punto que saltaba de un extremo a otro sin balances ni equilibrio. La presión de algunos empezaba a hacer mella y empecé a cuestionarme si ya era hora de abordar el tema “coco”, así que sin permitir que la presión hiciera de las suyas y me lanzara por otros otra vez al camino de los mismos errores de siempre, me tomé mi tiempo, puse la punta de mis pies en la orilla del océano que se convirtió ese pendiente eterno y sumergí mis pies en el agua refrescante de la novedad.
Hoy sentí esa agradable sensación de volver poco a poco a sumergirme, esta vez de a pocos, con mesura, con despacio como dicen las abuelas, disfrutando el camino más que llegar a la meta y la verdad, fui feliz, o al menos me sentí complacida de saberme tan inteligente como los demás animales de la naturaleza que no se tropiezan con el mismo palo y no temen pasar por el lado, contemplar el bache en el camino por un momento, dejarlo atrás y seguir por su sendero. Hoy decidí que era hora de hacer algo al respecto y el coco poco a poco ha dejado de serlo porque era el momento de dejar de contemplarlo para dejarlo atrás y seguir andando. Creo que puedo decir que hoy no volví al camino, sino que decidí caminar uno nuevo, uno donde mis errores me dicen por donde no andar y mi corazón se regocija en la tranquilidad de hacer todo en mis propios tiempos.
Hoy terminé de volver a mí.
El gato de mi momento, esta vez más pro-actividad que anti-productividad.
(Fuente: ahoyelsieeee, vía misspixnmix)
“las diferencias deben celebrarse”
“no estás solo”
“hay un mundo lleno de aprobación y amor esperando a que lo encuentres”
“está bien ser gay”
“no hay nada mal en tí”
“parate derecho y orgulloso de quien eres”
“sólo quédate con nosostros”
“empieza por creer que la vida vale la pena ser vivida”
(Fuente: poly-tone, vía misspixnmix)
(traducción libre)
-Profesor, ese hombre afirma que la tierra tiene 6.000 años! - y? , Simplemente use su cabeza y no se preocupe tanto por lo que otras personas piensan.
-Pero el dice que los fósiles en las montañas llegaron ahí por una inundación. - Bueno, la evidencia sugiere que no fue así. -Pero el…
-El cree en las cosas más ridículas! -y ?
-Al universo no le importa lo que usted cree, lo hermoso de la ciencia es que no pregunta por su fé, sino por lo que usted ve.
- Pero el es un Senador de los Estados Unidos! -Ah, entonces sí tenemos un pequeño problema.
(Fuente: anycas)